15 ago. 2011

Reescribir la Historia. Métodos.

Red Riding Hood es una película no muy diferente a otras. Aquí no voy a hablar de cine, eso lo hace muy bien Gustavo Pedace en butaca al centro. Lo que me interesa de este film es el relato. La diferencia entre discurso y relato. ¿Cómo se reescribe una historia? Este es un tema muy interesante y que el cine nos ofrece ejemplos a montones. Para los que hacemos comunicación empresarial el tema debiera interesarnos ya que toda compañía debe reinventarse continuamente sin perder su identidad. Y de eso hablaremos aquí.

El Film “La chica de la capa roja” es la simple historia de Caperucita Roja de los hermanos Grimn. Pero no es solo eso. Toda la literatura de los Grimn está llena de metáforas sobre la condición humana y sus actos. ¿Quién es el lobo en Caperucita Roja? Aquellos que hacen el mal a los niños: raptores, violadores, etc. En este film la metáfora no se pierde, pero sí se actualiza.

En la chica de la capa roja la historia se apega al cuento universal: Caperucita, el leñador, la abuela y el lobo. Los personajes en la película son: Valerie (Amanda Seyfried) –caperucita-, está enamorada de un leñador, Peter (Shiloh Fernandez), pero su madre ha arreglado un matrimonio por conveniencia con el herrero adinerado Henry (Max Irons). Al no estar dispuestos a separarse, Valerie y Peter traman escaparse juntos cuando se enteran de que la hermana mayor de Valerie es asesinada por el hombre lobo que merodea el oscuro bosque que circunda el pueblo. Durante años, la gente ha mantenido una precaria tregua con la bestia ofreciéndole sacrificios con animales todos los meses. No obstante, bajo una noche de luna teñida de rojo, el lobo aumenta la apuesta y se cobra una vida humana. Sedientos de venganza, los pueblerinos convocan al afamado cazador de hombres lobos, el Padre Solomon (Gary Oldman), para que los ayude a matarlo. Pero la llegada de Solomon trae consigo consecuencias inesperadas cuando los advierte de que el lobo, que durante el día adopta la forma humana, podría ser cualquiera de ellos durante la noche. A medida que el número de víctimas aumenta con cada luna, Valerie comienza a sospechar que el hombre lobo podría ser alguien a quien ella ama.

El filme se apega al cuento en imágenes, excelentes imágenes, pero no en el discurso. Dice Benveniste que la Historia presenta los personajes y los acontecimientos ocurridos en cierto momento. El discurso que supone un hablante se lanza a modificar la historia.  La hace suya. Y eso hace el guionista y la directora.

Para los que leímos el cuento vemos que aparecen nuevos personajes, necesarios para complementar el relato. Ellos pudieron haber estado en el cuento original, pero no nos fueron develados. Esto se ve muy bien en otra película, Batman inicia de Christopher Nolan. Cómo Batman se convirtió en el superhéroe  es una historia que no sabíamos y Nolan nos las trae para modificar el discurso, o complementar la historia. 

En la serie Sherlok, creada por la BBC sobre Sherlok Homes, pasa algo similar. Adecuada a estos tiempos el discurso necesariamente cambia. Pero no la historia. O para ser más precisos, apreciamos otros hechos de la misma historia. Con la serie de Smalville vemos lo mismo con respecto al inicio de Superman y otros superhéroes. Sí hasta el salón de la justicia aparece retratado de forma diferente al que supimos ver en las historietas.

El arte del discurso es hacer posible la transformación. Toma rasgos identitarios fundantes que no cambian la historia en su base, pero sí en su superficie. Esto es en su representación.
En estos tiempos de superabundacia informativa y “reseteo” mental histórico, mantener viva la historia de las compañías es una necesidad estratégica. Para algunas, una oportunidad de re-crearla obviando hechos no gratos.

Mantener los rasgos de identidad de la historia es necesario para quitarle incertidumbre y darle veracidad. Tomar los rasgos identitarios que refuercen los hechos convenientes es imprescindible para encuadrar la historia que queremos representar en la mente de nuestro público.

Red Riding Hood nos proporciona un ejemplo de cómo recrear la historia. Como adaptar el discurso a los tiempos que corren sin perder identidad. Una tarea que cada vez más los comunicadores empresariales deben realizar tanto desde la comunicación interna, como externa. No es fácil, no es para todos, solo para aquellos que saben que las palabras forman imágenes y éstas determinan acciones.

La chica de la capa roja (RED RIDING HOOD, EE.UU./2011) / Dirección: Catherine Hardwicke / Guión: David Johnson / Fotografía: Mandy Walker / Elenco: Amanda Seyfried, Gary Oldman, Julie Christie y Max Irons Irons / Distribuidora: Warner / Duración: 105 minutos
 
Fuentes: Emile Benveniste, “Historia Discurso”, en problemas de lingüística general, México, siglo XXI, 1985.
Meke Bal, Texto, historia, fábula. Teoría narrativa, Madrid, Cátedra, 1985.

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