29 mar. 2011

Glasnot y Perestroika.

Artículo publicado en www.abcomunicaciones.com.ar/blog


Estas eran las palabras con la que el ex presidente de la Ex URSS abrió las reformas que terminarían con ese gran imperio Ruso. Hoy las empresas están bajo el mismo proceso.
La era de la transparencia promete grandes ventajas a las empresas que capitalizan la información disponible on line en sus estrategias de negocios. Pero tras ese horizonte de oportunidades se ciernen amenazas para un bien tan intangible como precioso: la imagen y la reputación.

La creciente difusión de información corporativa, tanto en los blogs como en redes sociales y comunidades on line, deja al desnudo la intimidad de las empresas. Y revela que en un contexto de mayor exposición es imperioso incentivar la confianza de clientes, empleados y accionistas.

Ya son miles de millones los generadores de contenido que no dudan en opinar, aconsejar o criticar tal o cual producto, tal o cual empresa y hasta presidentes comienzan a ser derrocados.

En este sentido, internet mediante, gobiernos, empresas, clientes, empleados y ciudadanos son pares. Bajo la mirada de los otros, frágiles y expuestos, conviven todos juntos como en un zoológico de cristal, sin jaulas o protección, ni cuidadores.

Pero la transparencia no puede vivirse como una imposición a la que hay que resignarse, sino debe ser una elección. El miedo a ser descubierto infraganti debe dar paso a la gestión de la información y la acción. De esta forma gestionar la información o contenidos es gestionar la imagen y la reputación.

¿Esto quiere decir que si el Rey está desnudo se dirá que él está desnudo?.  ¿Éste debe aceptar el hecho? Pero la gestión de esa información es, además de aceptar el hecho, que no se diga que tiene sobrepeso.

Para Grahame Dowling y Warren Weeks se debe pensar de esa forma. El perfil de la empresa en los medios on line y off line, impulsan los factores de la reputación y ésta es determinante en la credibilidad y el éxito. En este sentido no queda dudas que en este escenario la economía actual tiene como base la información y la confianza.

La comunicación interna tiene una gran tarea por delante que es la producción de información que contrarreste, apoye y/o genere información que ayude a los “otros” a tener una opinión favorable. No se trata de inventar, mentir o recrear hechos que no se corresponde con la realidad, sino de generar confianza en los empleados para que ellos sean voceros ad honorem de la organización y ofrezcan su punto de vista.

Una tarea que implica asumir riesgos y un cambio de mentalidad: pasar del es bueno saberlo, al necesitamos saberlo.


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