6 ene. 2011

Acerca del informe de la Felafacs y el mercado laboral del comunicador

Sostengo que las demandas de los profesionales de la comunicación siguen siendo las de hace dos décadas atrás. Aún no se ha podido cambiar el rumbo hacia las aspiraciones profesionales, en parte por culpa del mismo comunicador.

Esta afirmación se basa en el estudio realizado por Felafacs (Federación latinoamericana de facultades de comunicación social y NCA (National communication Association) que llegó a mi casilla de correo el cual revela en términos generales el sentir del comunicador de hace tiempo atrás. Solo que ahora extendido a toda Iberoamérica (menos Brasil -tema que debe ser revisado-).

El estudio "Situación del comunicador social, en el mercado laboral", presentado en el mes de noviembre de 2010  en San Francisco, California en la conferencia de la FELAFACS, presenta resultados interesantes para repensar el imaginario del comunicador. Para que saquen sus propias conclusiones el informe lo pueden bajar de

http://www.multicomehbp.com/DOCS/Diagn_Situac_Laboral_Comunic_Social_Latin-Espana.pdf

Con motivo de síntesis me explayo sobre cuestiones que emergen a "vuelo de pájaro". Al comenzar la lectura encuentro que la denominación de la profesión del comunicador trae problemas.  Si el estudio fue realizado por profesionales de la comunicación deberían prestar más atención -aunque sea por una razón identitaria- bajo qué denominación se los agrupa: Cientistas sociales o comunicadores sociales (hay diferencia entre los conceptos). En las primeras páginas esto no queda claro y termina confundiendo los resultados.

Otra cuestión que se destila en todo el informe es el ego resultante del profesional. Los comunicadores parecen ser tipos muy engreídos y egocéntricos: Quieren trascender como profesionales, que se los valoren por lo que hacen y por ser valorados ganar más dinero. En este sentido no es de extrañar que emerja como dato que la mayoría ejerce el periodismo siendo este el más valorado por la ciudadanía. Eso sí, de hacer transferencia de conocimiento, escribir un libro, capacitarse, nada.

Me resulto extraño el dato acerca de la indiferencia del profesional sobre como se ve valorado en las instituciones de la sociedad civil, la justicia y el estado. Será que todas ellas, en su mayoría, carecen de interés para el profesional de la comunicación. Es decir, no lo ven cómo un campo profesional a desarrollar.

Para aquellos que quieran irse a otro país, Argentina y Chile lideran el ranking de mejores salarios para el profesional.

Se confirma un dato sobre las universidades: no les interesa la empleabilidad de sus egresados. La crítica sobre la falta de práctica y adecuación curricular a las necesidades del mercado afirman lo que vengo diciendo hace algún tiempo atrás.

Sobre la metodología de la recolección de datos también se podría decir bastante, pero para no aburrirlos más, espero que luego de sus lecturas del informe surjan comentarios al respecto.

Sostengo que si la solución no parte del profesional de la comunicación y sus líderes, no vendrá.


Aclaración al margen. Creo que la denominación Comunicador social no debiera existir porque en principio es una redundancia y en segundo lugar no termina de denominar la profesión ni al profesional.

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